Mi bebé solo duerme en brazos: ¿por qué pasa y qué puedo hacer?
Hay bebés que se duermen profundamente en brazos y, justo cuando intentas dejarlos en la cuna, abren los ojos. Vuelves a cogerlos, se tranquilizan, se duermen otra vez… y la historia se repite.
Si tu bebé solo duerme en brazos o se despierta en cuanto lo dejas, es normal que te preguntes si estás haciendo algo mal, si se está acostumbrando demasiado a los brazos o cómo puedes conseguir que duerma sin necesitarte constantemente.
La realidad es que, especialmente durante los primeros meses, la necesidad de contacto es muy habitual. Y entender por qué ocurre puede ayudarte a vivir esta etapa con algo más de tranquilidad.
¿Por qué mi bebé solo quiere dormir en brazos?
Durante meses, el bebé ha estado en un entorno cálido, recogido y en constante movimiento. Después de nacer, los brazos proporcionan sensaciones conocidas: calor, olor, contacto, movimiento y el sonido de la respiración y la voz de la persona que lo sostiene.
Por eso no resulta extraño que muchos bebés se relajen más fácilmente cuando están en brazos.
Cuando pasamos de ese entorno a una cuna quieta y sin contacto físico, el cambio puede ser suficiente para que el bebé se despierte.
Además, los patrones de sueño de los bebés son diferentes a los de los adultos y evolucionan considerablemente durante los primeros meses.
Mi bebé se duerme en brazos pero se despierta al dejarlo, ¿por qué?
Es probablemente una de las situaciones más frustrantes: llevas un buen rato intentando dormirlo, por fin parece profundamente dormido, lo bajas lentamente… y abre los ojos.
Puede ocurrir simplemente porque ha percibido el cambio de posición, temperatura, movimiento o contacto.
También puede suceder que todavía se encuentre en una fase de sueño ligero y cualquier cambio en su entorno facilite que se despierte.
No significa necesariamente que haya un problema ni que el bebé esté rechazando la cuna.
¿Es malo que mi bebé duerma en brazos?
Que un bebé se duerma en brazos no significa por sí mismo que estés creando un mal hábito.
El contacto forma parte de la relación entre el bebé y sus cuidadores y es especialmente importante durante los primeros meses. La Asociación Española de Pediatría señala entre los beneficios del porteo el contacto físico, el vínculo, la disminución del llanto y que puede facilitar el sueño.
Eso sí: una cosa es que el bebé se quede dormido mientras lo tienes en brazos o mientras lo porteas y otra es el lugar en el que debe permanecer para dormir sin supervisión. Para el sueño del bebé deben seguirse siempre las recomendaciones de sueño seguro correspondientes a su edad.
¿Se acostumbrará a los brazos?
Esta es una de las dudas más habituales.
“No lo cojas tanto, que se va a acostumbrar” es además una frase que muchas familias escuchan constantemente.
Los bebés van desarrollando rutinas y asociaciones a medida que crecen, pero responder a la necesidad de contacto de un bebé, especialmente durante los primeros meses, no equivale simplemente a “malcriarlo”.
Con el tiempo podrás ir probando diferentes formas de acompañarlo para dormir, siempre adaptándote a su edad, temperamento y necesidades.
¿Qué puedo hacer si mi bebé solo duerme en brazos?
Lo primero es intentar no convertirlo en una batalla. Cada bebé tiene su propio ritmo y lo que funciona perfectamente con uno puede no funcionar con otro.
Puedes probar a esperar hasta que esté más profundamente dormido antes de cambiarlo de lugar, hacer la transición de forma gradual y mantener unas rutinas relativamente constantes antes de dormir.
También es importante observar qué está buscando realmente tu bebé. A veces necesita dormir; otras simplemente necesita contacto, movimiento o sentirse cerca.
Y aquí aparece uno de los mayores retos de esta etapa: tu bebé puede necesitar muchos brazos, pero tú también necesitas moverte, comer, salir de casa o simplemente tener las manos libres.
El porteo puede ser un gran aliado
Cuando un bebé necesita mucho contacto, el porteo puede hacer el día a día considerablemente más sencillo.
Una mochila portabebés ergonómica permite mantener al bebé cerca mientras la persona que portea recupera movilidad y libertad en las manos.
No se trata de utilizar el portabebés para conseguir que el bebé duerma ni de sustituir las recomendaciones de sueño seguro. Se trata de disponer de otra herramienta para esos momentos en los que el bebé necesita cercanía y la vida tiene que continuar.
En SOMOMU diseñamos nuestras mochilas precisamente pensando en esa vida real.
Nuestras mochilas portabebés son ergonómicas, están acolchadas para aportar comodidad tanto al bebé como a quien portea y están confeccionadas artesanalmente en España. Además, sus diseños reversibles permiten utilizarlas como una pieza más de tu día a día, no únicamente como un producto de bebé.
Porque si tu bebé quiere estar cerca, poder llevarlo contigo cómodamente puede cambiar mucho la forma de vivir esta etapa.
¿Y si mi bebé tampoco quiere estar en la mochila?
También puede pasar.
Algunos bebés necesitan un pequeño periodo de adaptación al portabebés. El momento en el que se coloca, el hambre, el sueño, el calor, la posición o incluso permanecer quietos después de colocarlos pueden influir.
Puedes empezar durante periodos cortos, comprobar que la colocación es correcta y probar a caminar suavemente una vez colocado.
Si llora, no significa automáticamente que “no le guste el porteo”. Observa qué necesita en ese momento y vuelve a intentarlo en otra ocasión.
Cada etapa pasa, aunque ahora parezca eterna
Cuando llevas varias noches durmiendo poco y tu bebé parece necesitar tus brazos constantemente, es fácil sentir que será así para siempre.
Pero sus necesidades irán cambiando.
Mientras tanto, no todo consiste en conseguir que el bebé deje de pedir brazos. También podemos buscar maneras de hacer esa necesidad de contacto compatible con nuestro día a día.
Los brazos, el contacto y el porteo pueden convivir.
Al final, llevarlo cerca no significa detener tu vida.
Significa encontrar una manera de seguir viviéndola juntos
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